Todo abogado que evalúa una herramienta de IA acaba haciendo la misma pregunta, casi siempre tarde: cuando introduzco este asunto en el sistema, ¿adónde va exactamente?
Es la pregunta correcta. La mayoría de las herramientas la responden mal, o directamente no la responden.
Dos arquitecturas. Solo una admite asuntos reales.
Un producto de IA jurídica se construye, en términos amplios, de una de estas dos maneras.
En la primera, el expediente sale de su ordenador. Se carga en los servidores del proveedor, se procesa allí y, con frecuencia, se retiene para «mejorar el servicio». Su control termina en el momento en que pulsa enviar.
En la segunda, el expediente no sale de su ordenador en ningún momento. El asunto vive en su navegador, en su propio disco. Cuando solicita a la IA que redacte o analice, solo se envía el texto concreto que usted aprueba para ese paso puntual — nada más, y nada en segundo plano.
La diferencia no es una funcionalidad. Es la pregunta entera de si puede trabajar un asunto privilegiado con la herramienta.
Dónde está realmente la línea del secreto profesional
El secreto profesional del abogado es un deber absoluto en el ordenamiento español: art. 542.3 LOPJ + art. 21 del Estatuto General de la Abogacía Española (EGAE, RD 135/2021). No es un deber de medios ni una obligación de diligencia razonable — es una prohibición absoluta de revelar o ceder información confiada por el cliente, sin distinción de soporte ni de destinatario.
La política de privacidad de su proveedor de IA no es una base jurídica para divulgar información protegida a terceros. «Cumplimos el RGPD» y «disponemos de medidas de seguridad» no son excepciones al deber del art. 542.3 LOPJ.
La prueba es arquitectónica, no contractual: ¿tiene el material privilegiado que salir de su máquina para que la herramienta funcione? Si la respuesta es sí, ningún cifrado cambia lo que ha ocurrido — ha divulgado el expediente a un procesador externo.
Qué significa en la práctica que el producto resida en el navegador
Una herramienta residente en el navegador mantiene los datos del asunto en el almacenamiento local del propio navegador. No existe una base de datos del proveedor con sus expedientes que pueda ser comprometida, requerida judicialmente o no borrada a tiempo.
Antes de que cualquier información llegue al modelo de IA, se ejecuta una comprobación en su propio navegador — un gate de secreto profesional. Sobre un asunto español, el gate bloquea en firme cualquier salida de material privilegiado si no hay aprobación expresa del letrado. El gate no advierte y espera: interrumpe la llamada. Solo el abogado puede desbloquearlo, con la línea trazada antes del envío, nunca después.
Esta es la única arquitectura que permite defender ante la AEPD — o ante el Colegio de Abogados — que el secreto profesional se ha mantenido con rigor, y no meramente que se ha intentado.
La segunda pregunta que esconde la primera
Hay una cuestión adicional oculta en la arquitectura: ¿de quién es la clave de IA?
Con una clave gestionada por el proveedor, este intermedia cada llamada — cómodo, pero el proveedor queda interpuesto en la cadena. Con la modalidad BYOK (traiga su propia clave — bring your own key), las credenciales son las de su despacho con su proveedor de IA, el uso se factura directamente a su tarifa sin recargo, y la cadena de comunicación es la más corta posible. Para un despacho que quiere el menor número de intermediarios entre su mesa y el modelo, esa brevedad es el punto esencial.
Lista de verificación antes de trabajar un asunto real con cualquier herramienta de IA
Antes de introducir un asunto real en cualquier sistema, pregunte:
- ¿Dónde se almacenan los datos del asunto en reposo — en mi ordenador o en los servidores del proveedor?
- ¿Qué sale exactamente de mi máquina en cada llamada de IA y puedo verlo antes de que se envíe?
- ¿Puede bloquearse en firme la salida de documentos privilegiados, o solo se emite una advertencia?
- ¿Quién puede leer los registros y puedo exportar un historial firmado de lo que hizo la IA?
La versión directa: si una herramienta no puede decirle con precisión qué sale de su máquina y cuándo, asuma que sale todo — y trátela en consecuencia.
El secreto profesional no es una casilla de cumplimiento. Es la razón por la que el cliente confió en usted. Eso es el estándar con el que hemos construido esto — porque es el único que un despacho riguroso puede defender.
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