Todos los despachos que conocemos tienen el dinero en un sitio distinto del que tienen los asuntos. Los expedientes viven en un sistema; los fondos ajenos, el registro de facturas y la facturación viven en un programa contable que, siendo realistas, solo abre el socio de administración. Así que comparar saldos se convierte en un ejercicio con hojas de cálculo, la conversación sobre el uso de la IA se queda en impresiones, y facturar significa volver a teclear los datos del expediente en un segundo programa.

Construimos el módulo financiero para cerrar esa brecha: el dinero del despacho en la misma superficie que su trabajo.

Tres importes comparados, sin juicio de cumplimiento

El panel de fondos ajenos compara tres importes que aporta el propio despacho: el extracto bancario, el libro auxiliar y la suma de saldos por expediente. Muestra las diferencias, guarda el resultado con fecha y el nombre introducido, y genera un PDF sin firma.

El panel no consulta la cuenta bancaria ni la contabilidad del despacho, no comprueba el saldo de cada expediente y no emite ningún juicio sobre el cumplimiento de las obligaciones deontológicas del despacho. Tampoco fija un calendario de revisión: en España solo muestra los días transcurridos desde la última comparación guardada en esa pantalla. El PDF recoge la comparación introducida; no acredita el cumplimiento de ninguna norma profesional.

El resto del dinero, en un solo lugar

Alrededor de los fondos ajenos se sitúan las cifras que un socio realmente sigue:

  • Antigüedad de facturas reúne las facturas con estado reclamable que se han podido leer y las agrupa por antigüedad desde la fecha de expedición en cuatro tramos, hasta treinta días, de treinta y uno a sesenta, de sesenta y uno a noventa y más de noventa, con una suma separada para cada moneda. Cada factura figura por su total registrado, aunque esté parcialmente cobrada: no se descuentan los cobros, por lo que la suma no es un saldo pendiente ni indica vencimiento. Si falla la lectura de un proveedor, queda un asunto sin leer o una lista se corta en el límite de página, el panel lo indica expresamente y los importes afectados son solo un mínimo.
  • Tiempo se registra en el expediente al que pertenece. Las anotaciones imposibles, como las negativas, las de más de veinticuatro horas o las duplicadas, se rechazan indicando el motivo.
  • Historial de acuerdos muestra en porcentaje qué parte de los registros del banco de precedentes del despacho, resultados seudonimizados de expedientes cerrados del mismo tipo y la misma jurisdicción, con resultado definitivo registrado, tiene registrado el resultado «acuerdo», pero solo cuando hay al menos tres. Con menos, no aparece ningún porcentaje. No cuenta jurisprudencia ni predice el resultado del asunto concreto.
  • Comprobación del NIF-IVA en VIES para operaciones intracomunitarias, consultada desde el propio expediente.

Actividad medida y tiempo modelado

El panel por letrado separa dos tipos de cifras. Lo medido se cuenta a partir de los registros del propio despacho: tiempo efectivamente registrado, borradores e invocaciones de IA. Al lado figura un bloque modelado con supuestos fijos y el cálculo a la vista. Esos supuestos nunca se han validado frente a un registro horario real, por lo que las cifras modeladas no son un ahorro obtenido y no deben presentarse como tal, ni en la renovación ni en ningún otro momento.

Facturación sin volver a teclear

En España hay dos vías de facturación. La primera genera en el propio navegador una factura española en PDF con un archivo JSON para la asesoría. La segunda envía la factura a una conexión registrada con un programa de facturación accesible desde el navegador, con las credenciales del propio despacho. En ambos casos los datos del asunto no se vuelven a teclear.

El módulo no envía registros de facturación a la AEAT ni acredita el cumplimiento de Veri*Factu.

La mayoría de las herramientas jurídicas de IA derivan las finanzas a una integración o las ignoran. Este módulo mantiene junto al asunto la comparación de los importes aportados por el despacho, la antigüedad de las facturas, el tiempo y la facturación, y explica en cada cifra de dónde sale y qué no demuestra.

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